Los Resellos Guanacaste

A continuación publico la transcripción del folleto con conocimiento base acerca de los resellos Guanacaste, mejor conocidas como estampillas de Guanacaste, escrito en 1985 por Ricardo Alvarez, gran filatelista e investigador. Autor de gran cantidad de material de lectura considerado fundamental en la filatelia costarricense.

Costa Rica Los Resellos Guanacaste

Por RICARDO ALVAREZ P.

Miembro de la “Association Internationale des Experts philatéliques (A.I.E.P.)

Muchos países tienen en su filatelia, una época o un período en el cual los sellos, por circunstancias generalmente fortuitas, se convierten en rarezas. La premura de los Mauricios; la ocupación anglo-francesa de Togo en la primera guerra mundial, o la de Zara por los alemanes en la segunda guerra mundial; los Ponce y Coamo de Puerto Rico; los Aichach de Baviera; los Puerto Príncipe de Cuba; los Aero Coreo de Honduras; y muchos mas, que no son piezas raras de emisiones regulares, sino emisiones consecuencia de situaciones fortuitas forzadas por circunstancias imprevistas. Generalmente esas emisiones, como es natural, fueron hechas apresuradamente y casi siempre muy reducidas -al menos algunos valores- lo que las hace muy escasas, y por ello raras y costosas.

Por una de esas circunstancias fortuitas se produjeron en Costa Rica los resellos GUANACASTE, verdaderas joyas de la filatelia costarricense, de cuya historia y peculiaridades trataré de presentar un breve resumen.

A principios del siglo XIX Costa Rica estaba constituida por la provincia del mismo nombre, con Cartago como capital y el Partido de Nicoya, que si bien como Alcaldía Mayor había mantenido total independencia de Costa Rica y Nicaragua durante mas de dos siglos, al ser transformado en Corregimiento por Orden Real, extendió su Magistratura sobre pequeños territorios de Nicaragua; pero hizo con mayor amplitud hacia Costa Rica, iniciándose así la inclinación política que llevaría a la integración años depués. Veamos como.

Al producirse la invasión francesa en España -1808- Napoleón, hombre de pocos escrúpulos, prácticamente secuestró al rey español Fernando VII, y lo mantuvo semi encerrado en Bayona, Francia, hasta lograr los privilegios y concesiones que pretendía todos a costa, sin duda, del pueblo español. Los patriotas españoles, en franca rebeldía contra el invasor nombraron una junta de Gobierno y establecieron el sistema constitucional, desechando la monarquía absoluta. Las primeras Cortes del nuevo sistema se reunieron en Cádiz en el año 1810. El reino de Guatemala estubo representado en esas cortes por varios diputados, el costarricesne presbítero Florencio del Castillo, en 1812.

Grandes reformas liberales hicieron las Cortes de Cádiz, entre ellas una constitución.  Pero vencido napoleón en 1814 y liberado Fernando VII, éste regresó a España y le faltó tiempo para abolir todo lo hecho por aquellas Cortes y restablecer la monarquía absoluta. No obstante, tras largas y cruentas batallas, los patriotas, acaudillados por Rafael del Riego, en 1820 obligaron al rey a restablecer la constitución de 1812 y convocar a nuevas Cortes.  Esa constitución exigía de cada provincia, para poder elegir un diputado, tener un mínimo de 60.000 habitantes.  Costa Rica tenía escasamente 53.000 en ese tiempo.  Así que se decidió agregar a la provincia, con el consenso general -pero provisionalmente- el Partido de Nicoya y los anexos de Santa Cruz y Guanacaste; este último era la ciudad llamada hoy Liberia. Con esa reunión convencional se logró que don jose María Zamora, natural de Cartago, fuese elegido diputado a las Cortes de España por la provincia de Costa Rica, en noviembre de 1820.

En 1821 se produjo la independencia de Centroamérica. A partir de ese momento el Partido de Nicoya y sus anexos iniciaron una fuerte campaña para separarse definitivamente de Nicaragua e integrarse para siempre a Costa Rica. Por fin, en 1824 y mediante un plesbicito, manifestaron masivamente su voluntad de unión a Costa Rica, y en 1825, cuando la región Centroamericana era una República Federal, el Congreso de la Federación decretó que el Partido de Nicoya debía mantenerse separado de Nicaragua y agregarse a Costa Rica, mientras se establecían los límites definitivos de cada Estado.

Así fue como el partido de Nicoya y sus anexos se convirtieron en la séptima provincia de Costa Rica, llamada desde entonces Guanacaste, posiblemente por los muchos árboles de esa clase que existían en esa zona. (especie “Enterolobium cyclocarpum”).

Costa Rica inició sus intentos de correo estatal organizado a partir de 1839; y circuló sus primeros sellos -2 reales y 1/2 real- en abril de 1863. Durante el período colonial y post’independiente, el escaso correo privado y el generado por la Factoría de Tabacos de Villa Nueva (San José) proporcionó las marcas postales, interesantísima y escasa especia pre filatélica que enriquese y muchas veces determina el estudio de la Historia postal. Pero cuando ya se establecieron correos regulares, se presentó otro gravísimo problema, especialmente en las provincias lejanas: la falta de caminos, y, por qué no decirlo, la falta de correspondencia.

Ante un movimiento postal tan reducido y de penoso transporte, el gobierno de la República juzgó necesario establecer puestos oficiales de venta de estampillas y otras especies fiscales, recurriendo a los comerciantes particulares para ese servicio, costumbre muy extendida en Costa Rica aún en tiempos actuales. pero si consideramos el poco margen utilitario que el Estado concedía para esas especies (8%),  comprenderemos que esa línea no ofrecía ningún interés para los comerciantes de la región. El gobierno captó rápidamente el problema y el 14 de agosto de 1885 emitió el siguiente decreto: “Acuerdo No. CIX de 14 de agosto de 1885. Palacio Nacional, San José. En atención a las dificultades que se presentan para el establecimiento de puestos de venta de especies fiscales en la provincia de Guanacaste, S.E. el General Presidente de la República acuerda: conceder el descuento de 6% sobre boletas de subvención y de 15% sobre compra de papel sellado, timbres y sellos de correo, siempre que dichas especies fiscales se destinen al consumo de aquella provincia para lo cual se marcarán con una contraseña especial. Comenzará este acuerdo atener efecto el 1 de setiembre próximo”. Siguen las firmas de rigor.

Ese decreto parecía resolver el problema, pues elevaba casi al doble, para los guanacastecos, la utilidad en venta de sellos postales. Mas al mismo tiempo creaba la posibilidad de fraude fiscal, ya que cualquiera podía comprar sellos con mayor descuento que, aunque resellados Guanacaste, nada impedía tajantemente usarlos en otra parte del país. Para evitar este posible fraude, el gobierno emitió, el 3 de setiembre del mismo año, un nuevo decreto: “Acuerdo No. CXIX de 3 de setiembre de 1885. Palacio Nacional, San José. A fin de que las especies fiscales vendidas para el consumo de la provincia de Guanacaste no puedan utilizarse en otros lugares con prejuicio del Tesoro, por mayor descuento que se concede en la venta de las detinadas a aquella provincia, S.E. el señor General Presidente acuerda: El papel sellado, sellos, estampillas de timbres y de correo y demás especies fiscales marcadas con la leyenda Guanacaste sólo podrán usarse en aquella provincia, y utilizadas en otro lugar, se tendrán por de ningún valor y efecto”. Siguen las firmas de rigor.

De esta manera el Gobierno creó el valladar que impedía el fraude fiscal; mas sin nisiquiera sospecharlo, dejó establecida una importnatísima norma filatélica: que los sellos resellados Guanacaste usados, sólo son auténticos si están cancelados con matasellos de las poblaciones de aquella provincia. Mas adelante indicaré los que yo he visto, los cuales, en los primeros años, se aplicaban en las Jefaturas Políticas que cumplían provicionalmente como oficinas postales.

Tenemos ya explicadas las circunstancias fortuitas que originaron los resellos Guanacaste. Veamos ahora, así sea rápidamente, las peculiaridades de estos sellos, que circularon desde setiembre de 1885 hasta noviembre de 1891, es decir seis años, y el por qué de la rareza y el alto valor de algunas piezas.

Los resellos Guanacaste fueron aplicados únicamente en series completas sobre los sellos de correo de los años 1883, 1888 y 1889; y en los timbres proporcionales (fiscales) de los años 1884-1888. Véanse sellos base en las figuras 1 y 2. Cualquier otro sello que aparezca resellado Guanacaste es absolutamente falso. Existen 13 tipos de resellos (figura 3) repartidos en 8 planchas, todos auténticos; y una plancha mas, no identificada, a cuyo tipo llamamos G8, y cuyo status sigue en entredicho por muchos años. La diferenciaentre tipos y planchas obedece a que en quellos dorados tiempos la Imprenta Nacional de Costa Rica carecía de tipos suficientes para poder preparar 50 celdas iguales!

resellos guanacaste
Figura 1
resellos guanacaste
Figura 2
resellos guanacaste
Figura 3

Y así tenemos que la plancha 1, la única con resellos verticales auténticos, tiene cinco tipos diferentes.

resellos guanacaste
Figura 4

Quiero aclarar que la clasificación G1-G2-G3, etc., fue establecida en Costa Rica para facilitar el conocimiento de los tipos de cada plancha. De modo que los 13 tipos conocidos, auténticos o dudosos (G8) se identifican del G1 al G13. Las cantidades impresas de cada tipo se desconocen. pero el poco movimiento postal ya comentado y lo difícil que resulta encontrar sellos legítimos, nuevos o usados, demuestra que las tiradas fueron muy reducidas, lo que explica los altos precios que estos sellos alcanzan en el mercado, muy superiores, en su mayor parte, a los precios estimados en los catálogos mundiales. Y precisamente por esa escasez, las variedades constantes (figura 5), algunas de ellas rarísimas y en ciertos tipos, casi imposibles, alcanzan precios altísimos de nivel internacional.

resellos guanacaste
Figura 5

De entre las planchas tenemos dos, la IV y VI, que son muy importantes,  por presentar dos tipos de impresión cada una: en la primera los tipos G1 y G3, según la figura 7; y la segunda con los tipos G11 y G10, en este orden. Véase figura 8. En ambas planchas, además de los errores de impresión: desplazados, dobles resellos, leyendas alteradas, etc., -se producen combinaciones muy interesantes y atractivas, como son los pares verticales con ambos sellos se-ténant, incluso en las dobles sobrecargas. Y en la plancha VI, además de los pares verticales se-ténant, existe el perculiar caso de unión de los diferentes resellos en el centro de la plancha, lo que establece UN SOLO PAR horizontal se-ténant! Fácil es comprender el alto valor de esa pieza, de las que hay poquísimas y son ansiosamente buscadas, pues faltan en casi todas las colecciones, aún de alto nivel!

resellos guanacaste
Figura 6
resellos guanacaste
Figura 7
resellos guanacaste
Figura 8

Sigue la plancha VII, ya de 1889, tipo G12 (Scott Guanacaste 55 a 63), cuyos sellos no son excesivamente difíciles; pero tuvo dos tiradas: una en Londres, -Waterlow & Sons- y otra en Costa Rica, Imprenta Nacional. La primera no ofrece grandes compicaciones; pero la segunda, ya nacional, tiene la leyenda equivocada en 4 de sus valores: 50 cts. y 1, 2 y 5 pesos. El error consiste en que la “n” ha sido sustituida por una “g”, leyéndose el resello: Guagacaste. Error muy notable y de difícil adquisición. Los cuatro errores en serie se cotizan hoy en varios miles de dólares. Pero la plancha nacional tiene además un error doble en el sello 22: la leyenda Guagacaste es doble! Hasta el momento sólo se ha reportado un sello con este error. Recomeindo observar cuidadosamente la figura 9.

resellos guaancaste
Figura 9

En la plancha VIII, tipo G13, se conocían 4 variedades menores y una quinta,  muy importante: la segunda “A” existe sin barra en los valores de 1, 5 y 10 centavos. Nunca se ha visto en el 2 cts., por extraño que  parezca.

A principios de 1985 fueron descubiertos dos pliegos del tipo G13, que pertenecieron al archivo de la caca impresora Waterlow & Sons, Ltd. de Londres, casa que dejó de trabajar hace varias décadas.

Gracias al estudio de estos pliegos, se ha podido descubrir que para este último resello existieron dos planchas: una para los valores de 1, 5 y 10 centavos, la que tiene 3 nuevas variedades, u otra exclusiva para el de 2 centavos la cual contiene14 variedades totalmente desconocidas, algunas muy importantes..

Y por último la plancha IX (Scott Guanacaste 39, 40, 41) Tipo G8 vertical, es un misterio, pues nunca se ha sabido nada concreto de ella. No se conocen sellos nuevos ni piezas múltiples. Los cuatro valores (porque existen los cuatro aunque Scott inscriba sólo 3) son realmente muy raros y aparecen siempre usados, con matasellos incomprensibles. Se califica en Costa Rica como plancha “no identificada” y los sellos se mantienen en cuarentena permanente. No obstante, tiene altos precios; y el 1 y el 10 centavos, son rarísimos y muy caros.

Es imposible ofrecer un detalle total de los resellos Guanacaste en un sólo artículo, que ha de ser forzosamente condensado. Pero sí deseo señalar, utilizando numeración Scott, los sellos normales mas difíciles de los 67 que comprenden el total de resellos Guanacaste indicados en aquel catálogo:

  • No. 13, rarísimo.
  • No. 19, el mas raro de todos. Sólo seis conocidos.
  • No. 20, muy raro.
  • No. 27, rarísimo.
  • No. 31, rarísimo.
  • No. 32, muy raro.
  • No. 33, rarísimo.
  • No. 35, muy raro.
  • No. 37, muy raro.

Existen tabién Timbres proporcionales resellados Guanacaste que fueron eventualmente usados para portear correspondencia en épocas de escasez de sellos postales. Son realmente difíciles en especial los G3. Pero al igual que todos los resellos Guanacaste, deben ser sólo adquiridos por medio de un experto, pues en la medida que se ha ido conociendo su escasez y su importancia filatélica, han ido apareciendo las falsificaciones, algunas muy burdas, pero otras sumamente peligrosas.

Como complemento, recomiendo observar muy bien la figura 9, que nos muestra seis de los grandes errores de impresión de los resellos Guanacaste. Varias de estas piezas son únicas y su valor en el mercado impredecible.

Por último, un comentario sobre las piezas “imposibles” de los resellos Guanacaste: los sobres auténticos!

Yo tuve la inmensa suerte, tras cuarenta largos años de tenaz búsqueda, de encontrar uno en 1981; es decir; hace apenas cuatro años. Fue tal mi sorpresa al recibir el aviso y tan grande mi afán por conseguirlo, que abandoné el hospital donde me hallaba en espera de una intervención quirúrjica y viajé con mi esposa, en pleno invierno, hasta la frontera canadiense para poder competir y obtenerlo. Y fue tal mi alegría al contemplarlo en mis manos, que ni sentí el alto precio ni los fuertes dolores, que pretendían recordarme que mi lugar era el quirófano!

El sobre es casi perfecto con una pareja de Guanacaste No.66; salido de Liberia, Costa Rica, el 15 de febrero de 1890 y llegado a Milwaukee el 7 de marzo del mismo año. Está perfectamente matasellado de salida, de tránsito en Nueva York, y a la llegada a su destino.

Nadie sabe con exactitud cuántos sobres existen franqueados con sellos de Guanacaste. El último dato que yo supe indicaba ocho. Si valieran las comparaciones, podría decirse que si bien la importancia filatélica de una y otra región es muy diferente, es un hecho que se conocen mas sobres con el error de la isla Mauricio que de los resellados para nuestra pequeña provincia costarricense.

Cómo no estar feliz de encontrar uno!

resellos guanacaste
Figura 10

Termino aquí esta breve explicación sobre los resellos para la provincia de Guanacaste (1885-1891), en la que sólo describí someramente aquellas planchas que tienen mayor importancia para el coleccionista. Pero deseo sinceramente que este modesto trabajo, y sobre todo las ilustraciones, ayuden a mis colegas a comprender estos resellos y por qué en mi país los consideramos joyas de nuestra filatelia.

Sean mis últimas palabras de agradecimiento para la Asociación Filatélica de Costa Rica por haberme permitido, con generosidad filatélica, la reporducción de la mayoría de las ilustraciones que enriquecen el texto.

Finalmente, los sellos, piezas múltiples, sobre y cancelaciones que ilustran este artículo pertenecen a la colección del distinguido filatelista costarricense don Estanislao Scriba G.

Este folleto ha sido publicado con su autorización.

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